El regreso

15 de Junio. De vuelta en París. Pretendo comprar los últimos billetes de tren en Gare du East, pero hay gente por todas partes. Me cojo el Metro hasta Gare du Austerlitz y aunque no hay tanta gente, tardo una eternidad (ya que sólo había tres vendedores, no muy hábiles, exceptuando una joven que además hablaba inglés). Para colmo, no tienen acceso a las reservas españolas.

Las consignas están muy vigiladas, incluso con un scanner de equipaje por rayos X. A cambio de mi mochila y tres euros (taquilla pequeña) recibo una tarjeta con banda magnética.

 


Torre Eiffel

Recorro algunos de los lugares típicos de París: Jardines de Luxemburgo, Invalideés, la Torre Eiffel, los Campos Elíseos, el Sena (D’Orsay y Notre-Dame). Se ve bastante gente por todos lados, aunque cada uno va a lo suyo.

Parto por la noche hacia la frontera con España.

16 de Junio. El tren hacia Barcelona es un cercanías destartalado pero funcional. Lo ocupamos casi en su totalidad los pasajeros del anterior noctruno

La estación de Sants está abarrotada de gente, igual que los trenes con destino Madrid. Así que me veo obligado a postergar la salida a Madrid hasta al lunes por la mañana, y a buscar albergue (por cierto, al hacer la llamada tuve que hacer un gran esfuerzo para recordar como era eso del castellano...) Elijo el albergue Mare de Deu de Monserrat. Está al lado del parque Güell y es grande y bonito, pues aprovecha un antiguo palacete En mi habitación están dispuestas seis camas y taquillas sin candado.

Como en el Parque Güell, y me doy un paseo hasta sus dos cimas, desde las cuales se goza de toda la ciudad, en apariencia pequeña desde estas alturas (y estos sonidos, ya que los gritos que fuerza un partido del mundial se oyen como si vinieran de al lado).

Bajo hasta el metro de Valcarca por unas empinadísimas cuestas, y me detengo en el Parque de la Ciudatella, donde varios grupos de "alternativos" hacen batucada y malabares, lo que me recuerda al Retiro de Madrid. Admiro una fuente de dos plantas obra de Gaudí, bella pero sin agua.

Más tarde, hago el trayecto desde la parada de Metro de Drassanes hasta la Plaza de Cataluña, recorriendo las Ramblas. Aprovecho para acercarme al Palacio Güell. Luego, desde la parada de Paseo de Gracia bajo de nuevo a la Plaza de Cataluña, pasando esta vez por las casas Batlló, Ametller y Lleo Morera.

La Sagrada Familia

La siguiente parada es, cómo no, la Sagrada Familia. Aunque sigue en obras, ahora se pueden ver muchas más cosas que la última vez que la visite, hace diez años. Realmente, la obra de Gaudí es fascinante, pena que sea domingo y no se pueda visitar por dentro.

De vuelta al albergue, me encuentro con un estadounidense de viaje por España. Va a comenzar los estudios de Medicina, y me confiesa que le gustaría ser europeo, porque no se siente identificado con las ideologías mayoritarias de los States no se siente a gusto. Mientras conversamos, gesticula de un modo exótico y simpático.

 



17 de Junio. El último tren me devuelve al hogar.

©2006 Jesús Cuenca- Fecha última modificación: 5-08-2006.

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