Europa Central y Dinarmarca. Junio 2002
Si quieres conocer más detalles del viaje o deseas que te pase información adicional para montarte tu propio viaje, coméntamelo.
- Introducción
- Comienzo del viaje: Madrid - París.
- Francia: París.
- Bélgica: Gante, Bruselas
- Holanda: Rotterdam.
- Alemania (I): Colonia, Hamburgo.
- Dinamarca: Copenhague, Hillerod, Roskilde.
- Alemania (II): Berlin, Dresde, Leipzig, Munich, Lago Constanza
- El regreso: París - Barcelona - Madrid.
Introducción
Quería conocer Europa, y qué mejor forma de hacerlo que en Interrail. Este billete de tren europeo está organizado por zonas. Yo escojí dos: la E (Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo), y la C (Alemania, Suiza, Austria y Dinamarca). La zona de salida (en este caso, la F) no cuenta.
En teoría debía ser posible hacer un viaje circular pasando por todos los países. Mi idea era completarlo en 15 días, pero como veremos eran pocos, por lo que tuve que acelerar. Como toma de contacto con Europa fue ideal, aunque me quedé con ganas de profundizar más en algunos sitios.
En el mapa puedes ver el recorrido aproximado que hice, unos 7000 Km.
El coste total del viaje fue de 900 euros, repartidos así:
- Transporte: 450 euros (6 céntimos por kilómetro)
- Alojamiento: 180 euros (de media, 12 euros por día)
- Comida: 190 euros (de media, 13 euros por día)
- Cultura / museos: 60 euros
- Teléfono: 20 euros
Si haces menos kilómetros o disminuyes las comodidades, puedes reducir bastante el coste total.
Comienzo del viaje
Parto de Madrid hacia París el 1 de Junio en un tren nocturno, cuyos departamentos aprovechan al máximo el espacio: 2 literas de 3 camas. La azafata nos secuestra los billetes y los pases hasta mañana por la mañana. Antes de acostarme, tengo una conversación amena con un holandés que vuelve a su hogar y que me cuenta cómo ha disfrutado con los monumentos que ha visitado
Francia
La mañana del 2 de Junio llego a Hendaya, en la frontera. Parece que todos vamos a París.
Me despido del holandés deseándole buena suerte, y subo al siguiente tren , bastante más cómodo que el anterior.
El trayecto a París se hace eterno, especialmente porque la segunda parte transcurre por un monótono paisaje de campo. El tren esta ocupado mayoritariamente por jóvenes, así que hay bastante animación. Uno de ellos no tenía billete y montó un escándalo, aunque al final le echaron de allí a hostias y gritos.
Al llegar compro el billete a Bruselas. La vendedora hablaba español, así que el trámite fue bastante sencillo. Luego cojo el metro hasta la Bastilla y Ledru-Rollin, para ir al "Aubergue Internacional de Jeunes". En él había un encargado de rasgos orientales que me preguntó si sabía español nada más entrar, ya que había allá una hispana que trataba de conseguir habitación sin éxito; lógico, puesto que el albergue estaba lleno hasta el martes 4. Hay que buscar otro sitio donde pasar la noche.
Decido cambiar de estrategia y reservar por telefóno, pero en París las cabinas sólo funcionan con tarjeta electrónica, las cuales se venden en los "tabacs". Y al ser domingo casi todos están cerrados.
Después de varios intentos, doy con el albergue Maubuisson, donde les quedan camas libres. El trazado del metro de París se me antoja extraño (las líneas parecen discurrir paralelamente, en lugar de formar una malla), por lo que decido ir al albergue andando. Luego me arrepentiría, por el calor y el peso de la mochila.
Vuelvo al metro. Está todo muy bien indicado, incluyendo las conexiones con otros transportes. Me da la impresión de que los trenes van más rápido que en España, hasta el punto de que la puerta se puede abrir casi al entrar en la estación (aunque el tren no se haya detenido). Por cierto, también se usan mucho los patines, las bicicletas y los ciclomotores: casi todas las calles tienen "carril bici".
La habitación del albergue es bastante espaciosa; tiene lavabo y duchas, aunque no retrete (¿?). Hablo un rato con Guillaume y Fréderic, de Canadá. Después voy a Notre-Dame, que está cerca del albergue.
Luego, desciendo por el Sena y la Bastilla con su su estatua de un ángel dorado, bastante llamativa. Hago una parada en el parque de Luis XIII y ceno en el Louvre (en la parte de fuera ;-D). De vuelta al albergue pasé por el Sena nuevamente, parando para reservar los próximos albergues (que tienen una ocupación bastante alta) El actual está situado fenomenal: enfrente de una iglesia, al lado del metro y de Notre-Dame...
De regreso al albergue, me encuentro con Joshua, un americano. Hablamos los cuatro hasta las 00:45 más o menos. En común usamos el inglés, aunque Guillaume y Fréderic se hablaban entre ellos en francés.
El sitio de Tranquilinho

