Mike Oldfield: lo que no se oye

El viernes salió a la venta el último album de Mike Oldfield, “Return to Ommadawn”. Siendo “Ommadawn” mi favorita de entre sus magnas obras, sentía especial interés por este nuevo disco.

Considero que lo que mejor transmite la música es oirla, por lo que no voy a entrar en detalles de cómo creo que suena cada sección. Mi impresión personal es que ha incluido guiños a gran parte de sus composiciones anteriores (“Hergest Ridge”, “Amarok”, “Songs of distant Earth”, “Music of the Spheres”…) y en lo referente a “Ommadawn”, directamente ha “rescatado” algunos trozos de las pistas originales. Las melodías son interesantes e incluso pegadizas, pero palidecen comparadas a la genial frescura de “Ommadawn”. Lo cual no quiere decir que no estén a años luz de las fugaces “canciones de un día” que copan la mayor parte del espectro electromagnético de hoy en día… Las progresiones de intensidad sorprenden algo más, pero de nuevo prefiero la previsible perfección de “Ommadawn”.

Donde si destaca “Return a Ommadawn” (algo marca de la casa) es en “lo que no se oye”. Es decir, todas esas suntuosas capas que, combinadas, sirven de base y refuerzo, de genial especia que otorga un sabor especial a la musica de Oldfield. Algunas de esas capas también provienen de “Ommadawn”, pero ahora con una mayor presencia (o protagonismo).

Cuando Mike “cedió” generosamente algunas pistas de “Tubular Bells” para los aficionados mundiales a la remezcla, tuve la oportunidad de admirar todas esas gemas que, a pesar de su genialidad, apenas se distinguen en el maremágnum de su opera prima. En esta canción se puede apreciar claramente:

Con todos los años que lleva trabajando Mike, ha acumulado centenares de estas pistas que pasan desapercibidas. Reaprovechándolas podría sacar varios discos nuevos, sin necesidad de añadir nada.

Hablando de reaprovechar, probablemente la obra de Mike haya sido la más explotada con miras a los audiófilos. Su riqueza, amplitud dinámica y altísima calidad de grabación y mezcla la han hecho merecedora de mezclas cuadrafónicas y 5.1 y formatos de “altísima fidelidad”. En esta línea “Return to Ommadawn” no defrauda. La edición con DVD permite disfrutar de mezclas 5.1 (“surround”) y una versión a 24 bits y 48 KHz. Creo que no hay muchas más oportunidades de disfrutar de novedades multicanal…

Aprovecho para reivindicar las estupendas versiones multicanal de los tres primeros discos de Mike, en las cuales se nota su fina oreja y su talento para sacar el máximo partido a la infinidad de pistas que construían esas tres obras maestras (“Ommadawn” para mi gusto la que más, como ya decía al principio)

Por último, creo que en este último disco hay una oportunidad perdida. Uno de los grandes aciertos de “Ommadawn” fue “invitar” a artistas jóvenes (o jovencísimos, como los niños que aportaron sus voces), artistas consagrados (Paddy Moloney a la gaita) y a artistas “nuevos” (Jabula con sus hipnóticas e insuperables percusiones africanas, o la voz insignia de Clodagh Simonds). Si no me equivoco, en esta ocasión Mike ha querido “guisárselo todo él solo”. Lo cual garantiza la exquisitez de sus aportaciones… pero descarta cualquier inyección de frescura. Creo que “Return to Ommadawn” hubiera sido más rico si hubiese dado oportunidad a jóvenes músicos del mundo a aportar voces y ritmos…

En esta línea van los tirones de orejas de la crítica: que en el fondo “Return to Ommadawn” es más de lo mismo. Como digo, hay que estimular la frescura, y poner en valor a los jóvenes artistas, que tienen mucho que decir y pocas oportunidades de que se les oiga. Pero eso no quita para que sea una obra maravillosa y un merecido regalo para los fieles fans de Mike Oldfield.