Broadchurch y Gracepoint

Broadchurch demostró gran talento técnico, en particular dirección y música, como apoyo de una historia que si bien tiende a la manipulación, es interesante y menos vista. La tensión se acumula y el final sorprende. Su éxito le ha conseguido una nueva versión para Estados Unidos, Gracepoint, y una nueva temporada que se estrena esta semana. Gracepoint tenía alguna posibilidad de otra temporada, pero la baja audiencia ha acabado con ella. Y tal vez también que su final, diferente del de Broadchurch, era mucho más difícil de defender y de dar continuidad en otra temporada. Una pena…

Por su lado, Gracepoint también repite talento en dirección y música. Y además, a pesar de estar basada en Broadchurch, cuenta con un par de giros interesantes que merecen la pena. Otra ventaja es que, aunque la historia a grandes trazos es idéntica, el envoltorio cambia lo suficiente como para verla como algo nuevo. Lo cual es útil, ya que permite repescar sutilezas que ya estaban en la serie original (como -ALERTA SPOILER- lo de cuestionarse el que la mujer del perro no supiese nada de lo que hacia su marido a sus hijas -FIN SPOILER-) y que vistas una segunda vez realzan la historia y la propia serie.

Insistiendo en el tema musical, si bien las dos bandas sonoras son estupendas, la de Broadchurch (compuesta por Olafur Arnalds) tiene una riqueza de matices y un acople mucho mejor a lo que sucede, que realza la carga emocional.

Para terminar, por Broadchurch desfilan múltiples personajes que son defendidos con mayor eficacia unas veces en la original y otras en Gracepoint. Algunos actores chirrían por exceso o defecto, pero la media es suficiente y al final acaban siendo creibles. Como curiosidad, el papel de Mark Solano ha recibido bastantes elogios, a pesar de que personalmente el trabajo del actor Michael Peña me parece bastante pobre…

Nuevo: la segunda temporada de Broadchurch mantiene el elevado nivel técnico (siguen destacando la fotografía y la banda sonora), pero no está a la altura en cuanto a la trama, previsible y con poca chicha. No obstante, sigue siendo lo bastante buena como para merecer ser vista.

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