Psychonauts

8 años después, “Psychonauts”, de DoubleFine, sigue siendo muy disfrutable. Sus mayores virtudes son imperecederas: buen argumento, situaciones y diálogos divertidos, tramas con sustancia y originalidad. El apartado técnico también sigue funcionado bien, gracias al buen hacer artístico, tanto en imagen como en sonido. Todo ello lo ha convertido en un juego de culto.

De entrada muchos se sentirían repelidos por el planteamiento básico: un campamento de niños con poderes psíquicos, con base de juego de plataformas. Eso explicaría las incomprensibles bajas ventas, que han sido ampliamente superadas en posteriores oportunidades como el Humble Indie Bundle, como se merece un juego de culto.

¿ Y por qué juego de culto? Obviamente la mejor respuesta es vivirlo y disfrutarlo. Adicionalmente podemos recurrir a palabras y argumentos: gran variedad en el desarrollo, gracias a las infinitas posibilidades que ofrece el que los escenarios sean las mentes de los protagonistas. Por destacar dos: el que se circunscribe a un pulcro cubo (que recuerda a los micromundos de Mario, como el de Yoshi Island) asediado por censores, y la ciudad de los peces (Lungfishopolis), en la que el protagonista Raz hace de gigantesco Gozilla bajo el nombre de Goggalor :-p

Las mecánicas también son ricas y variadas: Raz tiene a su disposición múltiples “poderes psíquicos” y habilidades de acróbata. Nuevamente, por destacar tres: saltar sobre cuerdas flojas, deslizarse por railes (cual skater de pro) y “levitar” sobre una pelota de energía. Esta última realmente da mucho juego y un agradable deja-vu a Pilot Wings (atravesar anillos flotantes, saltar como Jumble Hopper…)

Además, el juego acumula ingenio:  telarañas mentales,  cajas fuertes de recuerdos (que revelan historias en forma de mini cómic), descerebrados en  busca de una televisión… Gran parte del disfrute del juego es precisamente descubrir, ver y oir las tramas entrecruzadas, los diálogos chispeantes y las ambientaciones particulares de cada fase.

Por otro lado, Psychonauts también tiene sus defectillos. Se pueden (y a veces deben) coleccionar todo tipo de artículos: flechas indias, “figments”, cartas… Dichos artículos además pueden reciclarse y combinarse mediante aparatos para tal fin. Seguramente la intención era buena, pero este apartado acaba resultando un poco confuso.

Por lo demás, está disponible para las principales plataformas (en concreto, para Linux). Así que no hay excusa para no disfrutar de esta obra maestra ^_^

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